La barrera de la piel es su capa más externa: retiene la humedad y la protege del exterior. Cuando está bien, casi no la notas. Cuando está sensible, todo pica.
Señales de que tu barrera está sensible
- Ardor o picor al aplicar productos que antes tolerabas.
- Sensación de tirantez después de lavarte la cara.
- Rojez que aparece con facilidad.
- Zonas ásperas o que se descaman.
Qué suele sensibilizarla
Lo más común es hacer de más: exfoliar seguido, combinar varios activos fuertes, lavar con agua muy caliente o usar limpiadores agresivos. El frío, el viento y el sol también influyen.
Cómo cuidarla
- Pausa los exfoliantes y los activos fuertes durante un par de semanas.
- Lava con agua tibia y un limpiador suave.
- Usa una crema hidratante con ceramidas o ingredientes calmantes.
- Aplica protector solar todos los días.
- Introduce productos nuevos de uno en uno.
Cuando tu piel vuelva a sentirse cómoda, puedes retomar tu rutina poco a poco. Ingredientes amables como el péptido de cobre y el ácido hialurónico suelen encajar bien en esta etapa.
Si la irritación no mejora, empeora o aparece con hinchazón, consulta a un dermatólogo.





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